LA INTELIGENCIA
FISCAL EN LAS
ADMINISTRACIONES
TRIBUTARIAS MODERNAS
El Centro Interamericano de
Administraciones Tributarias (CIAT) define a la actividad de Inteligencia
Fiscal como "el uso sistémico de técnicas especializadas que buscan la
producción y salvaguardia de conocimientos, con el propósito de asesorar a la
administración tributaria en la planificación y ejecución de sus atribuciones
legales, particularmente en el combate de la elusión fiscal, la evasión y los
ilícitos aduaneros".
La definición de marras pareciera
lucir hoy un tanto anacrónica, o cuanto menos limitada.
La Inteligencia Fiscal es actualmente
una nueva función esencial en las administraciones tributarias, al igual que la
fiscalización y la recaudación, que se caracteriza por ser transversal a todas
las áreas, puesto que debe estar presente en cada plan, en cada programa, en cada
acción de un fisco.
Debemos reconocer, sin embargo, que
durante los últimos veinte años, muchas administraciones tributarias acotaron (cuando
no deformaron) aún más el concepto de Inteligencia Fiscal al asemejarlo apenas
con un mero sector administrativo de selección de casos para inspeccionar o
auditar a partir de hallazgos puntuales de la aplicación de simples protocolos
de entrecruzamiento de bases.
En esa desfasada concepción, la Inteligencia
Fiscal solo sirve (y relativamente) para detectar ingenierías fiscales
fraudulentas de relativa complejidad aunque sin permitir un agregado significativo
de valor a la gestión tributaria.
Como adscribimos a una moderna
corriente de opinión que postula que el próximo gran paso de las
administraciones tributarias será la utilización de tecnología analítica
predictiva como big data, la inteligencia artificial y el machine learning que
permitirá conocer de antemano el comportamiento de los contribuyentes y, de esa
manera, reducir los riesgos de incumplimiento tributario, entendemos que la Inteligencia
Fiscal debería concebirse como "el uso sistémico de técnicas
especializadas para la toma de decisiones de los administradores tributarios en
materia de planificación, ejecución y control de sus atribuciones legales, con
vistas a minimizar el incumplimiento tributario a partir de la generación de
riesgo subjetivo y de maximizar el cumplimiento voluntario".
Bajo este amplio prisma, la Inteligencia
Fiscal moderna orienta la gestión de la administración tributaria focalizando
desde lo general hacia lo particular, debiendo aplicarse no solo en la
fiscalización de contribuyentes sino también en la recaudación, previendo su
intervención para asistir al cumplimiento, para facilitarlo y simplificarlo de
la manera más eficiente, segura y transparente posible y de modo tal que los
sistemas de información brinden todos los elementos necesarios para que el
proceso decisorio del administrador tributario sea el adecuado.
La Inteligencia Fiscal tendría,
entonces, incumbencias en la elección del grupo de contribuyentes a ser
fiscalizados y el tipo de auditoría, en el proceso de planificación, la
determinación de calendarios de vencimientos, en la habilitación de medios de
pago de los tributos, en la utilización de formularios y aplicaciones
informáticas de determinación de impuestos, en los trámites de los
contribuyentes y sus subproductos, en el análisis del gasto tributario, en la
obtención de información gerencial, en las matrices de intervención, en los
sistemas de administración de riesgo, en los canales de comunicación internos y
externos, etc.
La determinación del perfil de
contribuyentes a través de un scoring moderno de Inteligencia Fiscal no solo
permitiría determinar la probabilidad de cumplimiento de sus impuestos, sino
que permitiría prever la fecha de cumplimiento, el medio de pago utilizado, su
conducta presente y la futura, la consistencia de su situación fiscal, e incluso
muchas más atributos, dependiendo del diseño sistémico del proceso
administrativo de captación de los datos con relevancia fiscal.
La Inteligencia Fiscal moderna es, en
esencia, una parte de la filosofía institucional de las administraciones tributarias
(como su visión, misión, valores y gestión de la transparencia) que, aplicada
transversalmente redefine la planificación, la ejecución y el control de
funciones y acciones.
Hoy las administraciones tributarias
5.0 trabajan ya sobre basamento SMART en lo que será la relación jurídico
tributaria entre los Estado y sus contribuyentes.
Por DIEGO ANDRES COLAZO

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